No es de extrañar que existan artículos, tesis y publicaciones
sobre las preferencias del consumidor, porque realmente es un fenómeno digno de
estudio. Ya son 20 entradas escritas, y cada vez son más los lectores, muchas
veces anónimos u ocultos, que me dicen cosas como:
-Estás loco, tío.
-Joe, Itxe, estás como una chota.
Opinando, además, que son artículos largos:
-Itxe, te enrollas más que un político por no pronunciar la
palabra rescate.
Y la gran mayoría llegan a la misma conclusión:
-Algún día deberías probar con una entrada que fuera cuerda
y corta.
Cuerda y corta… ¡Y luego el demente soy yo!
En fin, como estamos para servir y el pueblo ha hablado he
aquí vuestra petición.
No sé si queriais una cuerda más corta o está bien así… En
cualquier caso, y a pesar de seguir el consejo de las extrañas preferencias del
lector, no creo que un blog dedicado al bonsái tenga que tener entradas de
sogas, cuerdas y cordeles. A juzgar por esas preferencias, el desvarío parece
habitar en el lector en lugar del narrador.
Para disipar la incertidumbre de sobre que lado del tejado
está la pelota del delirio, haremos un estudio sobre las particularidades del
consumidor. Pare ello, emplearemos la herramienta de análisis sobre el nivel de
utilidad mediante las curvas de preferencia.
Tomada la primera muestra poblacional se ha dividido a los
lectores en 3 subgrupos.
Por un lado se encuentran los lectores asiduos, frecuentes y
caracterizados por tener grandes bonsáis.
-Si son grandes dejarían de llamarse bonsáis- pensará aquel
lector que no leyó la última entrada del mes pasado referente a la taxonomía
del bonsái según tamaño.
En este caso, la acepción de “grandes” iba referido a
importantes, buenos, muy trabajados, de exposición…
Este primer grupo, para que acepte una unidad adicional de entrada
de una “cuerda corta”, debe de ser compensado con unidades de entradas de “bonsái”
mas técnicas y trabajadas. Por tanto, la pendiente de la curva de indiferencia
sería positiva, puesto que las entradas referentes a una “cuerda corta” serían consideradas como un mal.
Por otro lado, se
encuentran aquellos que aún dentro del mundo del bonsái, entran con la idea de
pasar un rato divertido... bueno, vale, dejémoslo en entretenido.
-¿Cuál es el perfil de este subgrupo?-pregunta dudoso el
lector que no sabe en cual incluirse.
-Cualquier perfil puede incluirse en cualquier grupo, amigo
lector. Ya sea perfil narigudo, chato, con barriga, delgadito…
-Itxe, yo también empiezo a pensar que estas algo tarado…me
refiero a sus preferencias.
-Ah, pues explícate, hombre… a exponerlo iba…
Sus preferencias son los arbolitos, que duda cabe, pero si
alguna entrada trata sobre una cuerda, preferentemente corta, tampoco se sienten
decepcionados. Sin embargo, cuanto más se hable de “bonsái” existirá más
satisfacción, sin sentir la necesidad de desarrollar una entrada de la famosa “cuerda
corta”. Esa neutralidad formará la gráfica de la siguiente manera.
Al final, se encuentran aquellos lectores, que aún siendo
ajenos al mundo del bonsái, han descubierto este blog, que independientemente
del tema que se trate, entran a leer
estas disparatadas entradas y pasar así esa tarde lluviosa de un domingo
cualquiera, es decir, su utilidad depende la cantidad de lectura,
independientemente de que se hable de “bonsái” o de una “cuerda corta” . En
este caso la curva de indiferencia queda representada en su forma clásica,
moviéndose libremente a lo largo de dicha curva en función de cada lector.
Analizando las tres curvas unidas en un solo gráfico y con una línea a 45º de referencia (en color rojo),
podemos aclarar a dónde vamos a parar.
-¿Analizar? ¿¡Me vas a hacer pensar e interpretar resultados!?-exclama
asustado ese lector recién levantado de
la siesta.
Tranquilos todos. Según el estudio empírico sobre su
análisis morfológico y no matemático que nada tendría que ver en la materia que
nos compete, la conclusión es plenamente esclarecedora. La unión de los tres
tipos de preferencias y adheridas por los vértices AA, BB y CC formarían una
punta de flecha orientada hacia abajo (zona roja de la siguiente gráfica) dando
a entender que las entradas referidas a una “cuerda corta” son no solo irrelevantes
sino que incluso contraproducentes.
Ceñidos pues a los resultados obtenidos, podemos desarrollar
2 conclusiones:
Primera: Las entradas referidas a una “cuerda corta” carecen de interés y
no aportan nada a nuestros amigos lectores, es mas, existe un número de
personas opuestas a este tipo de publicaciónes. Por tanto, primera y
probablemente última vez que se trata este tema, aun existiendo peticiones
informales que parecen ser la inmensa minoría, si es que una minoría pudiera
ser inmensa.
Segunda: el 73,8889%... vaya hombre, contigo el porcentaje
cambia. Ahora es el 73.8999% de los lectores que empezaron a leer esta entrada
no la terminaron por aburrida, lo que refuerza mi teoría de que un mínimo de
delirio es un aliciente añadido e indispensable para la lectura de textos
insustanciales como los hasta ahora publicados. A su vez, un 6,36% no comenzó
la lectura al no encontrar ningún elemento gráfico relacionado con el bonsái.
Con lo cual, y tras analizar los resultados y conclusiones
obtenidas con el estudio gráfico en el que finalmente obteníamos una punta de
flecha apuntando hacia abajo, la línea editorial del blog continúa siendo la
misma hasta que muera, preferentemente por falta de ideas y no de árboles. Hasta
que muera el blog, no el narrador, en cuyo caso me llevaría la peor parte. Aunque
creo poder estar en condiciones de decir que soy perpetuo al demostrar cada día
que no muero…
-Puf… ¿Algún psiquiatra por ahí? Creo que tenéis razón, el chiflado
soy yo, y empeoro por momentos.
Gracias por aguantarme 20 disparatadas lecturas.
Sed preferentemente buenos.
ITXE





