miércoles, 14 de marzo de 2012

Soluciones Itxe: Maniobrabilidad en las macetas

¿Cansado de cargar con pesadas macetas para limpiar debajo de ellas? ¿No aguanta tener que levantar  los tiestos para girarlos y así reciban el sol por todos los lados? ¿No encuentra el medio que desaloje el agua con facilidad para no encharcar el sustrato?
¡Le presentamos la solución definitiva! Soporte para bombonas”


-¿Bombonas de butano?
-¡Efectivamente, las de toda la vida! No siga aguantando esos dolores de espalda y cervicales cada vez que tenga que mover sus macetas de sitio, pruebe  soporte para bombonas”

Además, con “soporte para bombonas” se acabó encontrar suciedad  acumulada cada vez que retiramos un tiesto…

Antes, cada vez que retirábamos una maceta:

Oh my god! otra vez suciedad  amontonada.

Pero con “soporte para bombonas” se acabó el almacenar porquería bajo las macetas, tan valorada por babosas y escolopendras. Además, facilita el desalojo del agua de riego sobrante evitando así disgustos de pudrición de raíces a causa de encharcamiento.
¡No rechace imitaciones! Cualquier producto con las mismas características le ofrecerá las mismas posibilidades.
Además, “soporte para bombonas” es fácil de encontrar: Supermercados, grandes almacenes, centros de bricolaje… ¡Vaya ahora! (Salvo que sean las 3 de la madrugada, que vaya hora) y reserve la suya. La solución para los problemas de familia.

“Yo he tenido dolores de espalda, toda una vida, y me ponía cardíaco y arisco cada vez que tocaba limpieza general, pero con este producto, me levanto cada mañana como nuevo, y estoy deseando que llegue el día de limpieza general, para disfrutar como deslizan suavemente mis macetas por el suelo. Soy más feliz y los míos lo notan. Me duele el rostro de tanto sonreír”

¡Ya lo han leído! ¡Felicidad garantizada!

Son pocas las personas que no disfrutan de las ventajas de “soporte para bombonas” ¿Por qué no ser tu uno de los que afortunados que gocen de esta grandiosa oportunidad?


“Yo era reacia a los cambios, me iba bien con las macetas en el suelo, pero desde que descubrí “soporte para bombonas” ya no puedo vivir sin él. Mover las macetas de un lado para otro ya no es un problema. Desde que lo compramos, mi marido y yo, nunca salimos de paseo sin el perro y las macetas. Que gusto da verlos corretear tanto al perro como a las macetas y a mi marido. Ya no podríamos vivir sin él”

Y es que “soporte para bombonas” engancha, amigos. El que lo prueba ya no lo deja.

“Me hablaron sobre “soporte para bombonas” y decidí probar a ver que tal me iba. Al principio todo parecía seguir igual, hasta que a los meses, alguien me comentó que se ponía la maceta encima del soporte y no al revés como lo estaba haciendo yo, desde entonces la vida me ha cambiado. Qué gran diferencia en limpieza y movilidad”

Está claro. Bien usado este producto es una auténtica revolución.

“Yo compré “soporte para bombonas” inmediatamente después de ver el anuncio y estoy muy contenta con él. Si algún día compro una maceta, no dudaré en sacarlo del armario y empezar a usarlo”

¡Lo han visto ya! “soporte para bombonas” gusta también a los que no lo necesitan.

“Pote redondo, orondo con hondo trasfondo, a fondo empujo, me estrujo y pongo mondongo. “Soporte para bombonas” propongo. Buen sabiondo. Poco tongo. Suelo mondo lirondo y pongo cachondo”.

¡Inaudito! Su uso es internacional y generalizado. Hasta en el Congo se usa “Soporte para bombonas”. No lo dude más y Comience a utilizarlo.


-Esto es increible,Brian. Me estas convenciendo. Pero Brian, sería casualidad que apoyara justo ahí la maceta ¿No crees Brian?

-¡Me ofendes, Cory! Fíjate, “soporte para bombonas” esta dotado de un sofisticadísimo agujero redondo de última generación capaz de acoplar multitud de macetas, Cory. Esto se debe, Cory, a que las formas de las macetas son normalmente de más a menos diámetro ¿Te queda claro ahora, Cory?
-¡Oh, Dios mio, no te sigo, Brian!

-¡¿Te ríes de mi, Cory?! Mira esta maceta, Cory, diámetro de 31cm. Observa como se ajusta tras pasar la zona baja por el agujero.



Quedando en la zona de contacto, perfectamente acoplado.



-¿Te convence ahora, Cory?
 

-Wow, me convence ahora, Brian. Pero que pasaría, Brian, si la maceta es demasiado estrecha y llega a tocar el suelo antes de ajustarse, Brian?
 

-¡Oh, cielos, Cory! No hay problema.  Tan sencillo  como colocar un sofisticado accesorio, desarrollado tras años de investigación conjunta entre la NASA, el PENTAGONO y Chema, el panadero de “Barrio Sésamo”, consistente  en un plato de plástico con un agujero en el medio que hará las veces de base, Cory.


-WOOOOOOOWWWWW, creo que me paso al mundo de “soporte para bombonas”, Brian.
Y es que cada vez somos más. No lo olvide. Haga como Cory, y consiga ya el suyo. Si no queda satisfecho, siempre se podrá hacer con él un sidecar para la moto.

Babosas, caracoles, gorgojos, escolopendras, cochinillas…  olvídese de facilitar la vida de indeseables plagas en los fondos de las macetas y cámbiese a “soporte para bombonas”. Notará la diferencia.

Recuerde: “soporte para bombonas” y todo le irá sobre ruedas.

Y todo esto para decir que pongo las macetas sobre estos soportes porque lo hacen más manejable y no acumula porquerías debajo de la maceta… si hubiera sido el guionista de Ben-Hur, rodada en 1959, todavía estarían echando el estreno…



Sed eternamente buenos.




ITXE

miércoles, 7 de marzo de 2012

Historia de dos manzanos de pepita

Como todo aficionado que se precie, yo también he pasado por la fase de plantar todo tipo de semillas con la esperanza conseguir en 4 o 5 años un bonsái de un calibre considerable y perfectamente ramificado, establecido ya en maceta de bonsái esperando a ser expuesto en la Kokufu. Y también he pensado lo mismo que todos cuando pasados los años me he asomado a ver como va ese árbol: ¿Quién ha pinchado un mondadientes en esa maceta?

La historia de estos manzanos se remonta tan solo 3 años atrás.

¡Queee buenos sooon los padres salesiaaaanos, queee buenos son que nos llevan de excursión...!

Habéis acertado amigos. La historia comienza con un viaje completamente cultural de un fin de semana al parque Warner de Madrid, ¿Acaso la diversión no es parte de la cultura?

Era principios de 2009.

-¡Que miedo! ¡Hay que estar loco para subirse ahí!- exclama mi contraria al ver la montaña rusa del Superman mientras se gira creyendo que estoy detrás de ella.

-¿Qué diceees? ¡Que no te oigoooo!- Le contesto desde esa atracción a punto de ponerse en marcha.

-Nada. Que gracias por darme la razón.

Apenas me llaga un hilo de voz mezclado entre los sonidos de los motores del aparato.

-Siii, siii-contesto- Mis patatas las compras al jamón. Te espero aquí abajooooooaaaaaaaaahhhh….!!!

Terminado el viaje y aturdido de tanta pirueta, bajo al sitio en el que habíamos quedado y sorprendentemente no traía mi paquete de papas. En su lugar encontré un ceño fruncido. Mejor no preguntar, que bastante mareo llevo ya ¿No creéis?

Tras andar un rato por el parque rompo ese violento silencio que llevábamos desde el superman con un ocurrente comentario:

-Esto…el parque... hummm…se ve grande… ¿no?

-Pues la verdad es que sí -bien, me ha contestado. Ya se ha pasado el enfado- fíjate que montón de espectáculos, y que pasada el Batman, y el Coaster Express, y…

-¿Y has visto lo de los árboles?- interrumpo.

-¿Árboles? ¿Con tirolinas? Pues no las veo, no…

-No, mujer, digo árboles, de sombra, ornamentales…que si has visto la cantidad frutos tienen…

A mí por lo menos me llamó la atención verlo plagado de manzanitas y me imaginé lo que sería aquello en flor.





-¿Otra vez estás con las dichosas plantitas?-refunfuña- Hemos estado en el jardín botánico y en el museo de bonsái de Alcobendas... ¡Desconecta! ¡Hemos venido a marearnos en las atracciones para luego decir que nos lo hemos pasado bien!

-Bueeeeno- le contesto mientras me guardo en el bolsillo dos manzanitas de dos árboles diferentes estratégicamente cuando ella no me veía.

Bueno, eso pensaba yo, pero noté cierta sonrisa cuando emprendimos el camino hacia la casa de Piolín, dando a entender como que me ha visto pero no me dice nada para que me vaya contento pensando que se la he dado con queso. Y lo peor es que es cierto. ¡Tan contento que me quedé!

Después de una tarde autocastigándonos a base de marearnos, empaparnos y tras darle la mano al famoso pájaro azul Woody Woodpecker, regresamos a casa. Lo cierto es que fue una situación rara. No, hombre, la de regresar a  casa no, sino la de darle la mano al bichejo ese. Me dio la impresión de que los dos pensábamos lo mismo: “le estoy dando la mano a un pájaro loco”.

En la puerta de casa ya, dejo la maleta  en el suelo y meto la mano en el bolsillo para buscar las llaves…

-¡Anda! ¿Qué es esto que tengo aquí? ¡Dos manzanitas!

Bueno, a estas alturas… ¿A quién quiero engañar? No fue ninguna sorpresa. De hecho lo primero que hice fue sacar las pepitas de los frutos y plantarlas en una macetita de bonsái que tenía muerta de risa.


¿Se puede saber quien pone las fotos? Es una manera de hablar, hombre…


Tras plantar las semillas la maceta quedaba tal que así.


Toca esperar..pero no creáis quemucho. Unas semanas más tarde:




-¡¡¡Ohhh!!! Germinan… ¡y prácticamente todas!

Me llama la atención que hay dos tipos de plantitas. Unas verdes y otras rojas, quizá fueran distintas especies de malus. Como estaban pelados no los pude (o supe) distinguir.

El caso es que poco recipiente para mucha plántula. Compiten por los escasos nutrientes y empiezo a tener bajas, quedándome al final con dos: una de cada tipo. La roja, que  la separo a otra pequeña maceta y la verde la mantengo en ésta, pero ya solitaria.

Comienzan sus caminos por separado.

Mientras la plántula roja se resiente de su mudanza deteniendo su crecimiento y perdiendo pronto la hoja, la otra continúa su crecimiento totalmente repanchingada. Sus hambrientas hermanas  ya no le roban la comida.

Llegamos a invierno y nos encontramos dos palillos. Lógicamente la que separé está bastante más escuálida que la otra. Lo importante es que han superado la prueba de fuego (que no significa que haya probado con un soplete a ver si prenden) y han aguantado su primera temporada, importante para su establecimiento.

¿Y a hora que?

El objetivo es que crezcan y engorden, así que buen abonado y a esperar unos cuantos años.


¿Esperar y ya esta?

No hombre, no. Aprovechamos que tratamos el árbol desde que nació de semilla para formar las raíces buscando una disposición radial buena y al mismo nivel.

La planta roja ni tocarla esperando a que recobre fuerza, que una cosa es trabajar las raíces y otra muy distinta comprometer la vida del ejemplar.

La verde, por su parte, tras una difícil decisión entre el resto de colegas semilleros, es sometida a un experimento que ya os conté en una entrada anterior “nebari plano en un árbol de semilla”. Para refrescaros la memoria, el proceso consistía en ahogar la base del tronco para forzar la aparición de raíces en esa zona.

Para evitar duplicidades en los contenidos de las entradas, me limito a exponeros una pequeña evolución actualizada de las raíces, que es la parte que se esta trabajando.

Esto es lo que salió el primer año (febrero 2010)




Siendo este el momento en el que se ahogó la base.



La siguiente imagen es el reflejo de lo obtenido por el procedimiento (febrero de 2011)

Visto desde arriba



Visto desde abajo





Volvió a plantarse en una pequeña maceta para pasar la nueva temporada.

Teniendo en cuenta que me afeito cada dos días y que el año tiene 365 días,  tuve que cortarme la barba 182.5 veces antes de sacar las fotos que vienen a continuación, que son del trasplante de este año. Es curioso, porque sale con decimales, y los trasplantes no los hice con espuma de afeitar en la cara. Se ve que algun día me dejé perilla... no se... no lo recuerdo...

En fin, sin mas dilación os muestro las fotos actuales una vez recortadas las raíces  y eliminando por completo las que han salido nuevas desalineadas del resto (febrero de 2012)

Visto desde arriba



Visto desde abajo



Visto de perfil



Se volvio a plantar en maceta y a esperar otro año. A ver que tal responde al trasplante.


Respecto al manzano rojo, como hemos dicho, llegó al invierno hecho un palo. Logico siendo un árbol, pero en este caso la acepción que quería utilizar con este término es que estaba muy delgadito, debilucho y enclenque. De hecho, se comenta entre el resto de plantitas que los pulgones habián organizado un vuelo para emigrar a los pisos de enfrente al comparar los apetitosos geranios del segundo con éste...ésta...ésto. Pero no lo sé de primera mano...  dicen que dicen... Yo no les he oido nunca hablar.



Durante el segundo año se alimentó a base de chuletón y hamburguesas polisaturadas, habiendo terminado teniendo un calibre similar al de la planta anterior.



¿Y esa fea curvatura que tiene ahi abajo?

Ains, ¡Si es que os fijáis en todo!

Un pequeño encontronazo con la persiana de casa cuando aún era un bebé. Aproveché esa deformidad para meterlo entre las rejas que protegen la ventana y que le diera más el sol. Luego le empezó a salir otra rama justo donde empieza a curvarse el tronco y al final ha quedado esa pequeña escultura propia de Chillida. Lo cierto es que no me preocupa demasiado. Como más arriba explico, mi objetivo es que crezca y obtener una buen nebari. Respecto a esa forma, de momento es una rama que ayuda a engordar la base, y quien sabe, lo mismo me da juego para un futuro diseño. En caso contrario, chac-chac-chac-chac… no, amigo lector, no me refería a bailar claqué sino a darle tijeretazo... esta visto que hoy no nos entendemos…

El color de las hojas de este manzano es algo así como burdeos, claro en la brotación y oscuro al madurar.



Y su otoñado adquiere unos colores espectaculares.



¡De haberlo sabido recojo toda la cosecha de manzanas del parque temático!

Y alguno dirá, ¿Para qué? Pues para… anda que vaya preguntita...para.. para que se enfade mi parienta… es verdad, he hecho bien en dejarlas donde estaban.

En cualquier caso, me he ceñido también al trabajo de raíces y os lo muestro a continuación.

En febrero de 2010 como os he enseñado en la foto de más arriba, su salud estaba debilitada debido al cambio de maceta que efectué a destiempo. Así que no hubo trasplante.

En febrero de 2011 la plantita cobro fuerza y esta vez sí le toca trabajo de raíces. Tras comprobar el buen resultado del experimento del ahogamiento, mi intención era la de repetir el procedimiento también con ésta… pero, ¡Tate que no!

Resulta que las raíces han salido bastante bien posicionadas. Recorto unas cuentas dejando lo justo y necesario y queda tal que así.

Visto desde arriba




Visto desde abajo


Y vuelta a la maceta.

Tras la temporada de actividad en la que el manzanito crece desmesuradamente nos encontramos otra vez en época de trasplante. Febrero de 2012.

Y una vez arregladas las raíces vemos el resultado.

Visto desde arriba




Visto desde abajo



Visto de perfil



Como veis, el camino que lleva también es bueno. Las raíces perfectamente planas y medianamente bien distribuidas.

Lo emplazamos en una maceta algo más grande y finalizada la tarea.

Aquí os muestro a los dos protagonistas muertos de la vergüenza, claro, están completamente desnudos…



-No os preocupéis, hombre, que vuestro desnudo es arte, y en breve llega la primavera con trajes rojos y verdes para que os los repartáis como hacéis habitualmente.

Curiosamente, el manzano rojo brota mas tarde que el verde. Supongo que será cosa de la variedad, que aun hoy no estoy seguro al 100% , por lo que no me aventuro a decirlo. No quiero crear confusión en el amigo lector. En futuras entradas, si lo confirmo, ya os las contaré.

Y con esa duda llego al final de la entrada de hoy, no vaya a ser que la "jefa" vea que estoy otra vez con cosas de los arbolit....¡AY! Pescozón. Me pilló. Ahora sí que llegó el final de la entrada.
 
 
Sed buenos. Sobre todo con vuestra pareja.... o parejo.



ITXE


jueves, 1 de marzo de 2012

Historia del Arce Monspessulanum (2)

Del productor de “Iniciación al bonsái” y  tras el estreno de “Historia del Arce Monspessulanum (1)”, llega de nuevo a sus pantallas “Historia del Arce monspessulanum (2)”

La disparatada historia de un árbol arrancado de cuajo por una retroexcavadora y rescatado de entre los escombros de una obra de carretera, que tras sufrir hambre, sed, fracturas, amputaciones, torpezas y otro tipo de deterioros sobrevive cual héroe de cómic con un futuro aún incierto…


¿Qué digo próximamente? ¡Os lo cuento ahora mismo!

Era una mañana de primeros de septiembre de 2009. Viaja con mi hermano en coche cuando al otro lado de la autopista se distinguían tramos de terreno levantados, como si estuvieran haciendo una nueva trazada de autovía.

– ¿Eso no son obras?- le comento a mi hermano.

–Pues claro-me responde- ¿De qué te sorprendes? Las llevamos viendo todo el camino… No estarás pensando… ¡Oh, no!…. ¡No!...

-¡Oh, sí!...¡Sí!- le contesto mientras doy la intermitencia para salirme de la autopista dirección obras.

Aparco el coche al lado de una gran escombrera y me dedico a buscar entre piedras y restos de vegetación.

- ¿Sabes exactamente lo que buscamos?- le pregunto a mi hermano-

Como respuesta solo oigo un leve chunda-chunda. Vaya, no buscamos, busco. Yo solo. Él se ha quedado en el coche escuchando música.

Después de un rato rebuscando entre piedras y fango algo me llama la atención -¿Qué ven mis ojos? Ese color marrón parduzco, con tonalidades grises, esos arañazos de sufrimiento en la superficie, esos agujeros como si el paso del tiempo lo hubiera carcomido por zonas… ¡No hay duda! ¡He destrozado mis zapatillas! En fin, como no hay solución sigo buscando a ver que encuentro…Uy, eso... eso parece... ¿Un arce montpellier?  Siiii… lo es, lo es… pero… ¡no puede ser! ¡Está pillado entre los escombros! ¿Cómo saco yo eso de ahí?

Abro el maletero del coche y hago un inventario de lo que tengo.  A ver, a ver… un garrote para hacer palanca, formón y martillo para picar las piedras, objetos punzantes, sierras... efectivamente, no tengo nada de eso, bueno, ni de eso ni de nada. Solo llevo los triángulos.

Pues nada, si el hombre, es un animal... ¡Que haga animaladas! Hago palanca con el pie y parto el tronco por donde cuadre, y ya puestos ídem de ídem con las gordas raíces. ¿Humedezco las raíces? Ejem ¿Cuáles? ¡Si tiene 4 pelos mal contados! Tampoco tengo un plástico para envolverlo, vamos, que no ha sido muy productiva que digamos la recuperación. En cualquier caso, lo meto en el maletero y ahí se tira el día entero hasta la noche que regresamos a casa, momento en que lo introduzco en un balde con agua para que se hidrate un poco hasta la mañana siguiente.

Y así es el palitroque en cuestión.





Me planteo si ponerlo en maceta o no ¿Merece la pena? Apenas tiene raíz, y lo poco que hay tiene aspecto de seco, además no es un mes propicio. Pero perdido el tiempo, destrozadas las zapatillas y habiéndolo llevado a casa… ¿Qué menos que intentarlo?

Lo planté en un contenedor de plástico bastante bajo, pero como podéis ver, cubría todo el cepellón, bueno, el lugar donde debería de ir el cepellón.




Sin embargo, la zona donde comienza a ensanchar el tronco para la formación del nebari queda al descubierto, cosa que no me interesa. No tardé en ponerle una malla alrededor para rellenar con más sustrato.

A los pocos días de plantarlo, es cuando el arbol se resiente de todo lo sucedido hasta al momento y empieza a llorar. No, no es metafóricamente hablando. Del centro de lo que sería el tachiagari había, o se ha generado, un corte del que llora savia a borbotones… Apaga y vámonos. De esta no sale. Lo trasladamos a la UVI. No sabía si sentarme a consolarle para que dejara de echar “lagrimas” o cerrarle el pico para que se resigne de gimotear. Opté por lo segundo. Le puse pasta cicatrizante para tapar la raja en cuestión y a ver que pasa.




 El equipo de sanitarios ha hecho buen trabajo. Paró la hemorragia. Pero el aspecto general del árbol sigue siendo bastante lamentable.

Ocho meses se tiró el árbol en cuestión en una esquina del patio totalmente pelado.




Era abril de 2010 y sus colegas enmacetados ya habían brotado y este pobre... este pobre... ey, ey, acércate un poco…




Un poco más, hombre…




¡¡¡Pero enfoca al árbol!!!!




Oh my god!! Que diría con voz grave el típico personaje “cachas” de serie americana tras encontrar una pequeña raya en su apreciado deportivo. ¡¡¡Tiene puntos verdes!!! (el árbol, no el deportivo). Y a partir de ahí, fue un brotar y no parar.

Se puso pletórico y aparentemente brotaba con fuerza. ¿Como es posible? Misterios de la naturaleza, la fuerza por la supervivencia tal vez, ¿Qué se yo? Lo único que me queda claro es que me gustan sus ganas de vivir.



En este momento, me entra una curiosa duda, y es que en el lugar donde lo encontré, a pesar de tener hojas secas, se intuían de arce monspessulanum, sin embargo, ahora parecen de arce campestre.



En algún sitio leí alguna vez que un montpellier que sale de un estado traumático brota hojas de este tipo. En cualquier caso, sea el arce que sea, se le ve sano... bueno, bastante sano... Hasta que llegó verano. Pero vamos a ver.. ¿Que le pasa a las hojas?



Como veis empezaron a coger tonos dorados… ¿Se estará encharcando por plantarlo muy profundo en una maceta baja?  Pues no me la juego. Lo cambio a una maceta mas grande sin desmoronar el cepellón. Y ahí quedó.

Buen trabajo que dirá alguno. ¡Pues para nada! El cepellón se desmoronó, entre otras cosas porque carecía de cepellón, Eso sí, alguna raíz triste sí que asomaba. Buena señal.

El  árbol pareció no haber resentido el cambio, sin embargo, después de indagar un poco sobre los síntomas que presentaba, lo más probable es que lo que tuviera es alguna plaga de bichos chupadores, tal vez trips. Dichosas prisas…En fin, un matabichos potente y arreando que es del verbo arrear… digo… que es gerundio.

El árbol aguantó hasta otoño, que cogió un tono amarillo vistoso, a pesar de que en esta magnifica foto, en la línea a las que os tengo acostumbrados, no se aprecie.




Y entró en invierno pelado del todo. Mes en el que me limité a acortar un poco las ramas con el único objetivo de que no se desmadren. Y a descansar, que bastante trauma ha tenido este año.




Llega la primavera de 2011 y ¡el árbol brota! Ya no hay duda, es un montpellier en toda regla.





Está en la fase de agarre, así que poco toquetear y mucho abono y enraizante. El árbol goza de buena salud durante toda la temporada. Creo poder asegurar que la recuperación ha sido un éxito.




Esta vez el otoñado es bastante irregular. El otoño de 2011 ha sido un tanto especial, y ha cambiado de color por fases, sin embargo, las hojas ya alcanzan el color anaranjado característico de los  montpellier.




Y nuevamente llegamos al invierno.

Febrero de 2012. Han pasado 2 años desde su recuperación. Al árbol se le nota más feliz que nunca, no en vano no ha vuelto a llorar.Le acorto las ramas nuevamente para que no se desmadre y por si acaso llevo los pañuelos de papel en el bolsillo, no vaya a coger otro berrinche.

¿Pensamos un poco en su futuro?

¿Qué tal en su formación?

No, para eso es pronto aún. No sabemos como han crecido las raíces, y por tanto tampoco sabemos a que altura habrá que dejar lo que será la futura estructura del bonsái.

¿Y arreglar ese desgarro del corte de arriba?

Eso si es buena idea. Recordemos que partí el tronco en el lugar de las obras y me limité, a duras penas, a taparlo sin hacer ningún tipo de arreglo, no deposité demasiadas esperanzas en su supervivencia. Así que, serruchazo al canto. Éste es el momento en el que el árbol toma represalias contra mí persona por todo lo que le he hecho sufrir, y me clava una astilla. ¿Cómo le explico yo que si no lo hubiera sacado de aquella escombrera hubiera sido pasto del fuego cual leña de fogonero? En fin, yo por si acaso no se lo cuento, no vaya a ser que me conteste, y como vea un árbol hablando salgo corriendo a tal velocidad que no me alcanzan ni los neutrinos, que dicen que van más rapidos que la luz.

Este es el aspecto del trozo cortado. La madera se había descompuesto.



Y este es el aspecto de la zona que ha quedado.



Problemas.

No me he llevado con el corte toda la zona podrida ¿Y ahora que? Pues habrá que comer la madera hasta limpiar toda esa zona.

Más problemas.

Tuve, en su día, una enganchada con la amoladora, salto el botón de bloqueo y ahora no puedo fijar fresas en ella. ¿Que hago?

Pues bien, amigos, no probéis esto en casa porque es una burrada monumental.

Lo que hice fue acoplar una fresa de 3 cortes de 15mm. a un taladro. ¿Pegas? Un montón. La más impotante: la seguridad (no tiene protección, la sujeción se hace con garras....) además, a eso hay que sumarle que la velocidad de corte es muy inferior a la aconsejada y más que comer lo que se consigue es golpear la madera.

Quedando claro que es una solución que desaconsejo tajantemente, y esto lo digo totalmente en serio, vuelvo al tema.

Encontré una forma un tanto rudimentaria para comer madera, además de ayudarme con un formón, limas y un cúter para limpiar finalmente la zona de corte.

Pero, claro, algo basto va a salir de aquí ¿O no? ¿Lo hago? ¿No lo hago? ¿Los caballos tienen sobacos? Bueno, esta última pregunta no sé si tiene contestación. Respecto al resto, al final me lio la manta a la cabeza y me pongo a ello a pesar del escaso instrumental. Pocos minutos después me percato de que es más cómodo trabajar  sin esa manta enredada en la cabeza, que además de dar calor no me deja ver, así que me la quito y continúo con el proceso, documentado en el siguiente video.


video



Hay quien dice que con esa música cualquier situación resulta divertida. Así que si te han despedido del trabajo y se lo tienes que contar a tu parienta o pariento, no dudes en poner un cassette con el tema  de Yakety Sax mientras se lo explicas… está bien, en lugar de utilizar una cinta utiliza tu móvil de ultimísima generación como ultimo uso antes de venderlo para salir del bache economico ocasionado por el despido.

El árbol nos queda tal que así:




Ya casi hemos terminado el trabajo.

¿Que mas nos queda?

Ah claro, el trasplante. Habrá que ver que raíces ha echado en todo este tiempo ¿Qué os parece?.




Bueno, no esta mal ¿Recordáis como se plantó hace dos años? ¿No? Pero hombre ¡Que son dos años para mi, para vosotros solo han pasado unos minutillos desde que habéis visto la foto de arriba! ains... La cosa es que han salido, pero están muy mal situadas.

Como dice la expresión: a grandes males grandes remedios. ¿Solución? Me inclino por acodar donde comienza el abultamiento.


Lo suyo, sería replantar el arbol, esperar a que agarre y después proceder a realizar el acodo. Pero lo cierto es que queda un tanto incomodo hacer el anillado tan bajo una vez plantado en el contenedor. Confío en que agarre sin problemas. No he recortado nada de raiz.

El sustrato elegido para su nueva maceta es una mezcla de arena de sílice, perlita y akadama a partes iguales, en el lugar del corte pongo fibra de coco por aquello de mantenerla humedad



Terminamos de tapar todo y el arce en cuestión se presenta de la siguiente manera.



Alguno pensará ¿No queda muy bajo el acodo para lo larga que es la estructura del árbol?

Pues bien, la estructura del árbol irá en consonancia a la respuesta tanto del nebari como del ápice del árbol. Hay tres posibilidades:

Primera: que el árbol brote bien del ápice y sin secar ramas, comenzando a cerrar el corte, y por otro lado que el acodo falle. En este caso quizá intente un nuevo acodo algo más alto y sin el previo trasplante. Probablemente a la altura que se muestra en la foto de abajo, pero con algo de inclinación.





Segunda: Que se seque parte de la rama del ápice o el ápice entero y el acodo responda bien. En ese caso cortaré por la zona abajo indicada para comenzar la ramificación estructural.





Tercer caso: Que tanto el ápice, como la herida y el acodo, funcionen. En este caso, puedo tomar cualquiera de las dos medidas anteriores, así como intentar aprovechar el árbol entero. Habría que ver que aspecto que va tomando.

La opción de que falle todo no la contemplo. Si brotara fallando tanto ápice como acodo, habría que replantearse absolutamente todo su futuro.

Por ahora  me mantengo a la espera de que la primavera haga acto de presencia y el árbol de señales dé vida. Me voy a asomar a verlo, no vaya ser que este llorando otra vez... ains… arbolico…

Y con esta entrada de hoy me doy por más que satisfecho, porque muchos habéis aprendido una cosa nueva. Si amigo lector, exactamente lo que estás pensando. Que es posible que Einstein pudiera estar equivocado en la Teoría de la Relatividad Especial si al final los científicos terminan por demostrar lo que os he comentado en una de las frases del artículo: que los neutrinos pueden superar la velocidad de la luz, tal y como viene anunciando un equipo internacional de investigadores. Exactamente 60 nanosegundos en una distancia de 730 km. No, no os asustéis, que hace cosa de una semana han salido afirmando que puede deberse a un error de cálculo. Algún problema de sincronización o conexión del cable de fibra óptica con el GPS receptor, o vaya usted a saber. Es todo tan relativo...

Sed relativamente buenos.



ITXE