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jueves, 12 de abril de 2012

Historia del manzano -Malus Everest-




Sería principios de marzo
en una visita a un vivero
tras la sección “minerales de cuarzo”
los bonsáis eran lo primero.


Sin buscar nada en concreto
y con mi cuenta más bien flaca
vi este manzano coqueto
y dije: ¡éste “pa” la buchaca!


Con el árbol ya en mi casa
observo con detenimiento
que la tierra es muy escasa.
¡Menudo apelmazamiento!





Necesita un trasplante urgentemente
pero el árbol ya casi brota
marzo es tarde evidentemente
¡Lo mismo se me rebota!



Además esa maceta
le queda mas bien enana
y le sienta como una chancleta
con calcetín a una alemana.




Decidido, lo trasplantamos
lo saco y me pongo al lío
las raíces las recortamos.
¡Animal, te has pasado, tío!



Pero el árbol bien lo aguanta
y al poco tiempo florece
que bonita está así la planta
¿O será que me lo parece?




De todas los frutos que salen
solo me quedo con dos
no sea que sus fuerzas paren
y el pobre me diga adiós.




Llega el otoño y se pela
sus ramas son un desastre
y paso las noches en vela
¿Dejo que la poda me arrastre?




El final del invierno llega
y sus ramas no se han podado
sin pensar un diseño al colega
nos hemos acoj… acomodado.


¡Sabía que pasaría!
siempre ocurre en la rima
escribes cual santo lo haría
y terminas dando hasta grima.
 

Intentaré tener mas cuidado
que al final parezco un garrulo
no vaya a ser que abrumado
me mandéis a tomar por el cu…  rro Jiménez


Joe, que ha vuelto a pasar
lo siento, se me ha ido la olla
ya sé lo que vais a pensar:
que os tengo ya hasta la po… licía! ¡Este tipo esta tarado!


Al contenido ya no remonto
a las pruebas me remito
y sé que o termino pronto
o alguno me corta el pi… ncel de escribir.



La cosa es que este año
es el segundo que pasa
y a pesar de que le acompaño
se ha acostumbrado a mi casa


Es marzo y el manzano florece
igual que el año pasado
quizá este año sí empiece
a quitar todo ese enramado.




Y en éstas estamos ahora
pendiente de amputaciones
aunque este árbol me adora
le voy a tocar los co… mo dice usted?


Y hasta aquí esta historia de encanto
pero es que no puedo parar
las rimas enganchan tanto
que me vais a mandar a ca… ceres.


Y lo peor no es que siga escribiendo,
que para eso no hay solución
sino que aún se siga leyendo
si es que soy un poquito cabr… aloca


Que no se me acaba la cuerda
y vaya entrada más bruta
si no te ha gustado recuerda
que no soy tan hijo de… de… de… 
   ¡Vaya! se me han acabado las rimas… uff, menos mal... En buen momento…   


Aprovecho esta paz de pareados para enseñaros el árbol como está a día de hoy esperando que termine la floración para su inminente sesión de peluqueria, sin pasarse, claro está, no vayamos a comprometer la salud del arbol por una poda severa...





Más adelante os informaré en que consistió la poda y como se irá arreglando un poquito esas ramas enmarañadas que tiene. Claro, en caso de que no me arrepienta otra vez. La cosa es que se agradece ver todas las primaveras un ramo de flores digno de una novia de ensueño, a pesar de quedar un árbol poco ortodoxo en cuanto a bonsái se refiere.

Que dilema: ¿Condenar la floración algún año para formar su estructura? Sí, probablemente sea lo mas acertado.

Por mi parte me voy a dormir, que me estoy mirando al espejo y sale humo de mi cabeza… Ah, no, que están fumando detrás de mí…


Sed buenos y cuidadosos. Sobre toda con las rimas.






ITXE





jueves, 1 de marzo de 2012

Historia del Arce Monspessulanum (2)

Del productor de “Iniciación al bonsái” y  tras el estreno de “Historia del Arce Monspessulanum (1)”, llega de nuevo a sus pantallas “Historia del Arce monspessulanum (2)”

La disparatada historia de un árbol arrancado de cuajo por una retroexcavadora y rescatado de entre los escombros de una obra de carretera, que tras sufrir hambre, sed, fracturas, amputaciones, torpezas y otro tipo de deterioros sobrevive cual héroe de cómic con un futuro aún incierto…


¿Qué digo próximamente? ¡Os lo cuento ahora mismo!

Era una mañana de primeros de septiembre de 2009. Viaja con mi hermano en coche cuando al otro lado de la autopista se distinguían tramos de terreno levantados, como si estuvieran haciendo una nueva trazada de autovía.

– ¿Eso no son obras?- le comento a mi hermano.

–Pues claro-me responde- ¿De qué te sorprendes? Las llevamos viendo todo el camino… No estarás pensando… ¡Oh, no!…. ¡No!...

-¡Oh, sí!...¡Sí!- le contesto mientras doy la intermitencia para salirme de la autopista dirección obras.

Aparco el coche al lado de una gran escombrera y me dedico a buscar entre piedras y restos de vegetación.

- ¿Sabes exactamente lo que buscamos?- le pregunto a mi hermano-

Como respuesta solo oigo un leve chunda-chunda. Vaya, no buscamos, busco. Yo solo. Él se ha quedado en el coche escuchando música.

Después de un rato rebuscando entre piedras y fango algo me llama la atención -¿Qué ven mis ojos? Ese color marrón parduzco, con tonalidades grises, esos arañazos de sufrimiento en la superficie, esos agujeros como si el paso del tiempo lo hubiera carcomido por zonas… ¡No hay duda! ¡He destrozado mis zapatillas! En fin, como no hay solución sigo buscando a ver que encuentro…Uy, eso... eso parece... ¿Un arce montpellier?  Siiii… lo es, lo es… pero… ¡no puede ser! ¡Está pillado entre los escombros! ¿Cómo saco yo eso de ahí?

Abro el maletero del coche y hago un inventario de lo que tengo.  A ver, a ver… un garrote para hacer palanca, formón y martillo para picar las piedras, objetos punzantes, sierras... efectivamente, no tengo nada de eso, bueno, ni de eso ni de nada. Solo llevo los triángulos.

Pues nada, si el hombre, es un animal... ¡Que haga animaladas! Hago palanca con el pie y parto el tronco por donde cuadre, y ya puestos ídem de ídem con las gordas raíces. ¿Humedezco las raíces? Ejem ¿Cuáles? ¡Si tiene 4 pelos mal contados! Tampoco tengo un plástico para envolverlo, vamos, que no ha sido muy productiva que digamos la recuperación. En cualquier caso, lo meto en el maletero y ahí se tira el día entero hasta la noche que regresamos a casa, momento en que lo introduzco en un balde con agua para que se hidrate un poco hasta la mañana siguiente.

Y así es el palitroque en cuestión.





Me planteo si ponerlo en maceta o no ¿Merece la pena? Apenas tiene raíz, y lo poco que hay tiene aspecto de seco, además no es un mes propicio. Pero perdido el tiempo, destrozadas las zapatillas y habiéndolo llevado a casa… ¿Qué menos que intentarlo?

Lo planté en un contenedor de plástico bastante bajo, pero como podéis ver, cubría todo el cepellón, bueno, el lugar donde debería de ir el cepellón.




Sin embargo, la zona donde comienza a ensanchar el tronco para la formación del nebari queda al descubierto, cosa que no me interesa. No tardé en ponerle una malla alrededor para rellenar con más sustrato.

A los pocos días de plantarlo, es cuando el arbol se resiente de todo lo sucedido hasta al momento y empieza a llorar. No, no es metafóricamente hablando. Del centro de lo que sería el tachiagari había, o se ha generado, un corte del que llora savia a borbotones… Apaga y vámonos. De esta no sale. Lo trasladamos a la UVI. No sabía si sentarme a consolarle para que dejara de echar “lagrimas” o cerrarle el pico para que se resigne de gimotear. Opté por lo segundo. Le puse pasta cicatrizante para tapar la raja en cuestión y a ver que pasa.




 El equipo de sanitarios ha hecho buen trabajo. Paró la hemorragia. Pero el aspecto general del árbol sigue siendo bastante lamentable.

Ocho meses se tiró el árbol en cuestión en una esquina del patio totalmente pelado.




Era abril de 2010 y sus colegas enmacetados ya habían brotado y este pobre... este pobre... ey, ey, acércate un poco…




Un poco más, hombre…




¡¡¡Pero enfoca al árbol!!!!




Oh my god!! Que diría con voz grave el típico personaje “cachas” de serie americana tras encontrar una pequeña raya en su apreciado deportivo. ¡¡¡Tiene puntos verdes!!! (el árbol, no el deportivo). Y a partir de ahí, fue un brotar y no parar.

Se puso pletórico y aparentemente brotaba con fuerza. ¿Como es posible? Misterios de la naturaleza, la fuerza por la supervivencia tal vez, ¿Qué se yo? Lo único que me queda claro es que me gustan sus ganas de vivir.



En este momento, me entra una curiosa duda, y es que en el lugar donde lo encontré, a pesar de tener hojas secas, se intuían de arce monspessulanum, sin embargo, ahora parecen de arce campestre.



En algún sitio leí alguna vez que un montpellier que sale de un estado traumático brota hojas de este tipo. En cualquier caso, sea el arce que sea, se le ve sano... bueno, bastante sano... Hasta que llegó verano. Pero vamos a ver.. ¿Que le pasa a las hojas?



Como veis empezaron a coger tonos dorados… ¿Se estará encharcando por plantarlo muy profundo en una maceta baja?  Pues no me la juego. Lo cambio a una maceta mas grande sin desmoronar el cepellón. Y ahí quedó.

Buen trabajo que dirá alguno. ¡Pues para nada! El cepellón se desmoronó, entre otras cosas porque carecía de cepellón, Eso sí, alguna raíz triste sí que asomaba. Buena señal.

El  árbol pareció no haber resentido el cambio, sin embargo, después de indagar un poco sobre los síntomas que presentaba, lo más probable es que lo que tuviera es alguna plaga de bichos chupadores, tal vez trips. Dichosas prisas…En fin, un matabichos potente y arreando que es del verbo arrear… digo… que es gerundio.

El árbol aguantó hasta otoño, que cogió un tono amarillo vistoso, a pesar de que en esta magnifica foto, en la línea a las que os tengo acostumbrados, no se aprecie.




Y entró en invierno pelado del todo. Mes en el que me limité a acortar un poco las ramas con el único objetivo de que no se desmadren. Y a descansar, que bastante trauma ha tenido este año.




Llega la primavera de 2011 y ¡el árbol brota! Ya no hay duda, es un montpellier en toda regla.





Está en la fase de agarre, así que poco toquetear y mucho abono y enraizante. El árbol goza de buena salud durante toda la temporada. Creo poder asegurar que la recuperación ha sido un éxito.




Esta vez el otoñado es bastante irregular. El otoño de 2011 ha sido un tanto especial, y ha cambiado de color por fases, sin embargo, las hojas ya alcanzan el color anaranjado característico de los  montpellier.




Y nuevamente llegamos al invierno.

Febrero de 2012. Han pasado 2 años desde su recuperación. Al árbol se le nota más feliz que nunca, no en vano no ha vuelto a llorar.Le acorto las ramas nuevamente para que no se desmadre y por si acaso llevo los pañuelos de papel en el bolsillo, no vaya a coger otro berrinche.

¿Pensamos un poco en su futuro?

¿Qué tal en su formación?

No, para eso es pronto aún. No sabemos como han crecido las raíces, y por tanto tampoco sabemos a que altura habrá que dejar lo que será la futura estructura del bonsái.

¿Y arreglar ese desgarro del corte de arriba?

Eso si es buena idea. Recordemos que partí el tronco en el lugar de las obras y me limité, a duras penas, a taparlo sin hacer ningún tipo de arreglo, no deposité demasiadas esperanzas en su supervivencia. Así que, serruchazo al canto. Éste es el momento en el que el árbol toma represalias contra mí persona por todo lo que le he hecho sufrir, y me clava una astilla. ¿Cómo le explico yo que si no lo hubiera sacado de aquella escombrera hubiera sido pasto del fuego cual leña de fogonero? En fin, yo por si acaso no se lo cuento, no vaya a ser que me conteste, y como vea un árbol hablando salgo corriendo a tal velocidad que no me alcanzan ni los neutrinos, que dicen que van más rapidos que la luz.

Este es el aspecto del trozo cortado. La madera se había descompuesto.



Y este es el aspecto de la zona que ha quedado.



Problemas.

No me he llevado con el corte toda la zona podrida ¿Y ahora que? Pues habrá que comer la madera hasta limpiar toda esa zona.

Más problemas.

Tuve, en su día, una enganchada con la amoladora, salto el botón de bloqueo y ahora no puedo fijar fresas en ella. ¿Que hago?

Pues bien, amigos, no probéis esto en casa porque es una burrada monumental.

Lo que hice fue acoplar una fresa de 3 cortes de 15mm. a un taladro. ¿Pegas? Un montón. La más impotante: la seguridad (no tiene protección, la sujeción se hace con garras....) además, a eso hay que sumarle que la velocidad de corte es muy inferior a la aconsejada y más que comer lo que se consigue es golpear la madera.

Quedando claro que es una solución que desaconsejo tajantemente, y esto lo digo totalmente en serio, vuelvo al tema.

Encontré una forma un tanto rudimentaria para comer madera, además de ayudarme con un formón, limas y un cúter para limpiar finalmente la zona de corte.

Pero, claro, algo basto va a salir de aquí ¿O no? ¿Lo hago? ¿No lo hago? ¿Los caballos tienen sobacos? Bueno, esta última pregunta no sé si tiene contestación. Respecto al resto, al final me lio la manta a la cabeza y me pongo a ello a pesar del escaso instrumental. Pocos minutos después me percato de que es más cómodo trabajar  sin esa manta enredada en la cabeza, que además de dar calor no me deja ver, así que me la quito y continúo con el proceso, documentado en el siguiente video.





Hay quien dice que con esa música cualquier situación resulta divertida. Así que si te han despedido del trabajo y se lo tienes que contar a tu parienta o pariento, no dudes en poner un cassette con el tema  de Yakety Sax mientras se lo explicas… está bien, en lugar de utilizar una cinta utiliza tu móvil de ultimísima generación como ultimo uso antes de venderlo para salir del bache economico ocasionado por el despido.

El árbol nos queda tal que así:




Ya casi hemos terminado el trabajo.

¿Que mas nos queda?

Ah claro, el trasplante. Habrá que ver que raíces ha echado en todo este tiempo ¿Qué os parece?.




Bueno, no esta mal ¿Recordáis como se plantó hace dos años? ¿No? Pero hombre ¡Que son dos años para mi, para vosotros solo han pasado unos minutillos desde que habéis visto la foto de arriba! ains... La cosa es que han salido, pero están muy mal situadas.

Como dice la expresión: a grandes males grandes remedios. ¿Solución? Me inclino por acodar donde comienza el abultamiento.


Lo suyo, sería replantar el arbol, esperar a que agarre y después proceder a realizar el acodo. Pero lo cierto es que queda un tanto incomodo hacer el anillado tan bajo una vez plantado en el contenedor. Confío en que agarre sin problemas. No he recortado nada de raiz.

El sustrato elegido para su nueva maceta es una mezcla de arena de sílice, perlita y akadama a partes iguales, en el lugar del corte pongo fibra de coco por aquello de mantenerla humedad



Terminamos de tapar todo y el arce en cuestión se presenta de la siguiente manera.



Alguno pensará ¿No queda muy bajo el acodo para lo larga que es la estructura del árbol?

Pues bien, la estructura del árbol irá en consonancia a la respuesta tanto del nebari como del ápice del árbol. Hay tres posibilidades:

Primera: que el árbol brote bien del ápice y sin secar ramas, comenzando a cerrar el corte, y por otro lado que el acodo falle. En este caso quizá intente un nuevo acodo algo más alto y sin el previo trasplante. Probablemente a la altura que se muestra en la foto de abajo, pero con algo de inclinación.





Segunda: Que se seque parte de la rama del ápice o el ápice entero y el acodo responda bien. En ese caso cortaré por la zona abajo indicada para comenzar la ramificación estructural.





Tercer caso: Que tanto el ápice, como la herida y el acodo, funcionen. En este caso, puedo tomar cualquiera de las dos medidas anteriores, así como intentar aprovechar el árbol entero. Habría que ver que aspecto que va tomando.

La opción de que falle todo no la contemplo. Si brotara fallando tanto ápice como acodo, habría que replantearse absolutamente todo su futuro.

Por ahora  me mantengo a la espera de que la primavera haga acto de presencia y el árbol de señales dé vida. Me voy a asomar a verlo, no vaya ser que este llorando otra vez... ains… arbolico…

Y con esta entrada de hoy me doy por más que satisfecho, porque muchos habéis aprendido una cosa nueva. Si amigo lector, exactamente lo que estás pensando. Que es posible que Einstein pudiera estar equivocado en la Teoría de la Relatividad Especial si al final los científicos terminan por demostrar lo que os he comentado en una de las frases del artículo: que los neutrinos pueden superar la velocidad de la luz, tal y como viene anunciando un equipo internacional de investigadores. Exactamente 60 nanosegundos en una distancia de 730 km. No, no os asustéis, que hace cosa de una semana han salido afirmando que puede deberse a un error de cálculo. Algún problema de sincronización o conexión del cable de fibra óptica con el GPS receptor, o vaya usted a saber. Es todo tan relativo...

Sed relativamente buenos.



ITXE

lunes, 13 de febrero de 2012

Historia del Arce Monspessulanum (1)

Cumpleaños felizzzz
Cumpleaños felizzzz
Te deseamos Itxeeee
Cumpleaños felizzzz.

No, hoy no es mi cumpleaños, pero la historia de este arbolito empieza así en el año 2010.

¡¡¡Rinnnggggg!!!! Suena el despertador. ¿A ver que hora es? Ufff, que pronto, en fin, una vez despiertos, poco pintamos ya en la cama. ¡Aiingggggg... ahh! Vaya, esto es estirarse. He separado tanto los brazos que ya los estaba empezando a juntar otra vez… ¡pero por detrás! Abro la ventana y me asomo un poco con la intención de ir espabilando. ¡Oh, magnífico día a pesar de ser Enero! Veo que el sol brilla y los pájaros alegres cantan la llegada del buen tiempo. Me aseo, me quito las legañas, me limpio bien los oídos, y vuelvo a salir a la calle. ¡Vaya! el sol brilla… ¡pero por su ausencia! Las legañas no me dejaban ver el chaparrón que esta cayendo, que tiempo mas malo, joe, y que ruido mas ensordecedor. Lo que sonaba eran  trabajadores levantando el suelo con el martillo percutor cabreados por el mal tiempo que les ha tocado. En fin, miremos el lado bueno, con la cera que he sacado de los oídos me he fabricado un cirio pascual… bueno, y una figurita de Kunio Kobayashia pequeñita, vamos, a tamaño real.

A pesar de esto, es un día maravilloso ¿Por qué? ¡Es mi cumpleaños! Y para celebrarlo me han dado fiesta en el trabajo… bueno, por mi cumpleaños, y porque nos han metido un ERE temporal por el asunto de la crisis, que nos salpica a todos.

Felicitaciones durante todo el día. Que guay. Que querido me siento. ¡Anda que suerte! ¡Un regalo!… a ver, a ver… ¿Un papel? ¿Será un cheque en blanco para comprarme algún caprichito? Ummm… se me antoja un yate.

Anda, pues no. Es un vale canjeable por un Bonsái. Parece ser que tenía que haber llegado por paquetería el día anterior, pero se retrasó.


A ver que pone… ¡Anda, la especie que quería! ¡Un Arce Montpellier! Que puntería. Una de dos: O me conocen muy bien y saben lo que se me pasa por la cabeza, o ha funcionado el asunto de llevar unos cuantos meses soltando continuamente frases con la sutileza que me caracteriza como: “A ver si os estiráis un poco y este cumpleaños me regaláis un bonsái de Arce Montpellier”. Está bien, sutileza cero. Pero el mensaje tenía que quedar claro.

Es una especie, que me encanta. Longeva y de  lento crecimiento. Como arce que es, tiene unos colores otoñales vistosos. Por las montañas se ven unos rojos anaranjados casi fosforescentes, con una viveza extraordinaria, encendiendo cual luces de neón,  el verde paisaje de nuestras montañas. Además, tiene unas hojas de un tamaño bastante reducido, facilitando las cosas en su cultivo como bonsái, con forma similar a la de los arces buergerianum, pero en versión peninsular. Un árbol nuestro, de nuestros montes. Tengo que decir que tengo cierta preferencia por las especies de nuestra tierra, olvidándome un poco de las especies importadas. En ellas podemos sentirnos identificados, además de la evidencia de que lo tendremos en un clima óptimo para su cuidado. Decir también que es una especie dura dentro de los arces, lo cual te da el último empujón para hacerte con uno. En mi caso, hay que sumar que obtuve de un terreno levantado otro Montpellier, pero que dado su estado no pensé que agarraría, aumentando mas el antojo de conseguir uno.

El caso  es que al día siguiente ¡¡¡Mec!!! Llaman al timbre. Uy, un transportista que porta una caja a mi nombre ¡que sorpresa! Ah, no, calla, que esto ya lo esperaba…

A ver a ver…

Buenas dimensiones la caja... ¿Pero que tiene ahi? ¿Papeles? ¡Me han timado!


A ver si hay mas contenido. Uy, pues si que lo hay. Poliespan.


¿Se puede saber que broma es esta? ¿Es éste mi regalo?

Ah, no, que está aqui. Perfectamente amarrado a la caja y con un plástico envolviendo la maceta para que no se caiga el sustrato. Ya tengo mi arce.



No está muy ramificado, sin embargo, me gusta la disposición primaria que posee. Tiene madera muerta, poco propia en árboles caducos en general y poco visto en los arces en particular. Sin embargo la madera de esta variedad lo permite y queda además muy natural dándole carácter al árbol.

Mi intención es no toquetearlo mucho. Que se acostumbre a su nueva ubicación. Sin embargo, contacto con el vendedor y la primera en la frente. Lleva 3 años sin trasplantar.

Así que a finales de febrero me pongo a ello.

Lo saco de la maceta.

 Desmoronamos el cepellón. Quizá hubiera guantado otra temporada.

O quizá no. Vaya, iba bien servido de raíces.

Pues nada. disfraz de Llongueras  y corte de pelo: chac, chac, chac.. Así, cortito para que no le entren piojos… chac, chac, chac…  perfecto. ¿Lo ve bien así señor o se lo recorto un poco mas por los lados?


No cortes más, gracias. Que se me van a ver las ideas... las ideas que tengo de suicio después de ver esta catástrofe, bestia, que me has dejado mas pelado que los personajes del Mortadelo y Filemón

Una vez rellena la hoja 293 del tomo 457 de la colección de libros de reclamaciones por parte del arce, vuelve a ser colocado en la maceta y aprovecho para levantar un poco su posición, por asunto de paralelismo del follaje entre ramas laterales.


Y a partir de aquí me he limitado a pinzar y a prender el patrón de crecimiento de esta especie. La encuentro algo diferente a los arces que conozco (campestre, palmatum, buergerianum…)  su brotación es mas tardía, brota con fuerza pero no responde bien a los defoliados. Mediante pinzados no se consigue reducir mucho la hoja, y parece que ralentiza su crecimiento llegando a pararse. Es algo similar a lo que sucede con las hayas (guardando la distancia). Además no ramifica muy bien, formando unas ramas muy rígidas. Sus peciolos se alargan bastante, sin embargo no me preocupa demasiado, pues lo que pretende es colocar la hoja en un lugar con luz, por tanto en sitios donde existía hueco. Me ayuda a densificar.

En todo caso, es bonito en todas las estaciones.

La magia de la primavera con la eclosión de las yemas


dota al árbol de pequeñas y suaves hojas que se despliegan transmitiendo sensación de delicadeza.


El color verde de un árbol denso y gozoso de salud en pleno verano

El color otoñal.

Tengo que decir que me ha sorprendido que su color es amarillo y no rojizo anaranjado clásico de los montes. Quizá necesite más horas de sol. Sin embargo, mi otro Montpellier si que consigue esos colores. En todo caso, su belleza es indiscutible. Aquí  además, es el momento en el que armoniza el follaje con el color de la maceta.

Y ya entrados en diciembre. Se nota el frío y el pobre árbol se constipa quedando así



Uno de esos días acostumbra a estornudar por ese constipado -¡Atchiiiis!- Perdiendo todas las hojas


Efectivamente. Las autoridades sanitarias advierten que para prevenir dolores de cabeza producidos por una discusión con la contraria (o contrario) es mejor quitar las hojas poco antes de que caigan. Y lo cierto es que de no hacerlo y teniéndolo en un balcón, terraza, patio… El suelo estará continuamente lleno de hojas dando imagen de descuidado y sucio, con el correspondiente peligro también a resbalarse en caso de pisar una hoja mojada.

Tras el estornudo, el árbol en cuestión queda en su estado invernal. Esta foto es actual. Antes de cortar y colocar ramas.

Sus dimensiones actuales son: Altura desde el borde de la maceta: 36 cm. anchura: 43 cm. Diámetro sobre el nivel de la superficie del sustrato: 13 cm.
Se ve que aún le queda mucho por ramificar. Seguiremos su evolución. El camino es lento, pero la satisfacción en cada estación es inmediata.

Sed buenos.




ITXE